Abel.

El domingo 19 de julio, a la 1:30 de la madrugada, apenas unos días antes de cumplir sus 78 años, falleció el Dr. Abel Héctor Olivero, como consecuencia de complicaciones de problemas de salud que venía padeciendo.
Cuando se fue Abel, se fue un dirigente que amaba profundamente a la Federación Médica y que participó activamente de su conducción con una honestidad y lealtad admirables, y dignas de destacar.
No voy a reflejar aquí su extenso y destacado historial como médico y como dirigente, porque de eso se encargará la institución, y porque lo que pretendo reflejar aquí es su aspecto humano, su rectitud, su decencia, y su compromiso.
Pero al irse el dirigente, también se fue un amigo que siempre me demostró su fidelidad, no solo en el ámbito de la federación, sino en el ámbito personal; alguien que me distinguió con su amistad, y que me hizo sentir su afecto permanentemente. Siempre me sentí en deuda con Abel, tanto era su cariño y sus atenciones hacía mí.
Se trata de una pérdida, que no esperaba tan pronto. Sabía de la dolencia de mi amigo, pero todo el tiempo confiaba y deseaba una evolución favorable; esperanza que la realidad tristemente se encargó de destruir este último domingo.
Todavía extraño al Pollo (Laguía), y Dios sabe cuánto tiempo extrañaré a Abel. Espero que ambos se encuentren en un mejor lugar, y que puedan darse un merecido abrazo.