Dra. Mónica Aída Capellari.

08 de Octubre de 201911:44

Mónica Aída Capellari es médica ginecóloga y obstetra. Pertenece al Círculo Médico de Tres Arroyos.

¿Cómo ha sido su vida como médica desde que llegó a Tres Arroyos?

Nací en Buenos Aires. Allí estudié y me recibí de médica en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Desde que llegué a esta ciudad me incorporé en el Servicio de Ginecología y Obstetricia y luego de unos años por concurso logre la jefatura del Servicio que aún continúa. Además fui Directora del Hospital durante 8 años.

¿Hija de inmigrantes italianos?

Así es. Mis padres se esforzaron para darme lo mejor y los tengo muy presentes. Recuerdo que cuando me tocó asumir como Secretaria de Prevención y Salud de la comuna de Tres Arroyos, gracias a la designación del Intendente Carlos Sánchez,  los recordé en ese acto. Tengo dos hijos, Franco y Martina quiénes son lo más importante en la vida junto a mi pareja, con quién formamos un proyecto de vida muy feliz.

¿Qué es para usted la política?

A la política en general y la partidaria en particular la siento  como un servicio. A raíz de mi participación en el Movimiento Vecinal que gobierna en Tres Arroyos, la ciudadanía me honró con una banca en el Concejo Deliberante, cargo por decisión de la ciudadanía. En los 14 años dedicados a la función pública di lo mejor de mí, aún con falencias y errores. Mi norte fue buscar siempre el bien común.

¿Y qué cosas dejó por la política?

Por ejemplo, durante esos años me alejé de la asistencia directa del paciente, pero pude vivir la medicina desde otro lugar: la salud pública. Siento que ese servicio fue de alguna forma devolverle a la Provincia de Buenos Aires y al Municipio lo que tanto me dio.           
                            
¿En un orden de prioridades, prefiere ser médica o funcionaria?

 Son cosas distintas y pueden complementarse. Ahora, si volviera en el tiempo, elegiría ser médica. Desde chica sentí esa vocación y realmente fueron años muy felices. Trabajé mucho. Sin embargo, hoy, cada vez que me coloco el guardapolvo para atender es una emoción muy cálida y viva que aún conservó como en el primer día. Ya sea en una guardia, en mi  consultorio o en un domicilio.

¿Cosas de las que se siente orgullosa?

Con 35 años ininterrumpidos de profesión privada y pública, no podría haber ejercido otra que no hubiera sido la Medicina. Estoy orgullosa de ser médica, una médica Argentina. Siento orgullo por mí misma, por mis padres por mis hijos y por mi pareja. Conjugar la vida privada, la profesión y la vida pública conlleva mucha tolerancia de mi familia, pero trató siempre de contagiarlos de mi pasión con todo amor.

¿Cuál es su opinión respecto al actual momento de de la medicina?

No son los mejores momentos, no para el país ni para la medicina. Creo que los médicos tenemos qué acompañar a nuestros pacientes con escucha y en forma simbólica, pero no menos real. Con más semiología y menos aparatología.

¿Cuales son sus proyectos?     
                                                                                  
Tengo varios por delante: en lo colectivo, disfrutar el vuelo de mis hijos y la nostridad, el nosotros, de la pareja y en lo personal aprender a tocar el violonchelo e involucrarme con el psicoanálisis, ya que me di cuenta  que el alma duele más que el cuerpo.

¿Pude resumir su vida en una frase?

Mi vida hasta aquí no tiene nada de extraordinario, pero de lo vivido, nada ha sido a medias tintas.

Entrevista: César Mc Coubrey
Edición. Gabriel Negri
 

 

 

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