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Semana Mundial de Concientización sobre el Uso de los Antibióticos

14 de Noviembre de 201713:05
La Semana Mundial de Concientización sobre el uso del Antibiótico se desarrolla entre el lunes 13 y el viernes 19 de noviembre con el objetivo de sensibilizar y concientizar a la población en general sobre el uso racional y responsable de los antibióticos.
El lema de este año es "pida asesoramiento a un profesionalsanitario cualificado antes de tomar antibióticos"

La problemática es compleja porque involucra a muchos actores: el profesional que indica el antibiótico, el farmacéutico que lo vende sin receta, el paciente que se automedica o que toma los remedios inadecuadamente.

 
Los antibióticos sólo hay que tomarlos cuando lo indica un profesional de la salud, en dosis adecuada y por el tiempo indicado.
No tiene ninguna utilidad para tratar síntomas que la gente asocia con los antibióticos: la fiebre, los resfríos, el catarro o el dolor de garganta no precisan antibióticos.

La campaña lanzada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para intentar frenar el abuso de estos medicamentos, que generan una verdadera crisis sanitaria en todo el planeta, advierte que “los antibióticos son un recurso valioso que debe ser preservado. Deben ser utilizados para tratar infecciones bacterianas sólo cuando son prescriptos por un profesional de la salud certificado".

La resistencia antimicrobiana es uno de los mecanismos que tienen los microorganismos para defenderse en un medio desfavorable, como lo es la presencia de los antibióticos. En otras palabras, es la capacidad de un microorganismo de resistir al efecto de estos medicamentos.

Aunque el desarrollo de la resistencia ocurre naturalmente con el tiempo como parte del proceso de adaptación biológica de las bacterias, el exceso de uso o el uso inadecuado de los antimicrobianos  en salud humana, sanidad animal y producción agroalimentaria han acelerado notablemente este proceso.

En el caso de la salud humana, las principales causas de la resistencia antimicrobiana residen en el uso indiscriminado de antibióticos de amplio espectro en los hospitales o su administración en infecciones ambulatorias que en realidad no los requieren, sumado a la automedicación, al incumplimiento de la posología, la inadecuada composición de las presentaciones que se fabrican, la falta de aplicación de las restricciones de venta bajo receta archivada en farmacias, y las limitaciones para el diagnóstico oportuno de las infecciones por gérmenes resistentes.

En el ámbito de la producción animal también se utilizan antimicrobianos tanto para el tratamiento y prevención de infecciones, como para promover el crecimiento en la cría de animales en ganadería y criaderos de peces.

Según datos de la OMS, la resistencia a los antibióticos provoca un incremento de los costos médicos, hospitalizaciones prolongadas y aumento de la mortalidad. “Sólo en la Unión Europea, se estima que las bacterias resistentes a los medicamentos pueden provocar 25 mil muertes anuales y un costo de alrededor de 1,3 mil millones de euros en términos de salud y pérdidas de productividad”.

La resistencia –tanto en personas como en animales- afecta a muchos agentes infecciosos distintos, pero se centra en la resistencia a los antibióticos en siete bacterias responsables de infecciones comunes graves, como la septicemia, la diarrea, la neumonía, las infecciones urinarias o algunas enfermedades de transmisión sexual. En los últimos años se ha observado la aparición de una serie de bacterias patógenas, entre especies de Staphylococcus aureus, Enterococcus faecium, Acinetobacter, Pseudomonas aeruginosa y Klebsiella pneumoniae, sensibles sólo a un pequeño número de antibióticos o que presentan resistencia absoluta a todas los medicamentos disponibles.

Las nuevas técnicas de diagnóstico molecular han permitido conocer que, luego de desarrollar la resistencia, muchas de estas bacterias adquieren también un comportamiento pandémico.

En Argentina, los ejes de las acciones serán concientizar acerca de los riesgos de la automedicación, la inadecuada prescripción médica y la importancia de respetar la venta bajo receta archivada en las farmacias.

Cabe reciordar que en 2015 los ministros de Salud de la Nación, y de Agricultura, Ganadería y Pesca, firmaron una resolución conjunta que puso en marcha una Estrategia Nacional para el Control de la Resistencia Antimicrobiana con el fin de garantizar el uso responsable de antibióticos esenciales para la salud humana y animal. Esa estrategia dio lugar a una Comisión que está trabajando en la realización de un análisis de costo diferencial ocasionado por gérmenes resistentes a antimicrobianos en comparación con infecciones ocasionadas por gérmenes sensibles. Asimismo, se busca incorporar la temática de resistencia antimicrobiana en las carreras de ciencias de la salud humana y animal; implementar la vigilancia de la resistencia antimicrobiana en animales de consumo y unificarla con la vigilancia establecida en salud humana y avanzar en una estrategia de comunicación que permita sensibilizar a la población.

En septiembre de ese año la ANMAT dictó Disposición 7130/2015 para adecuar las presentaciones de expendio de las especialidades medicinales que tengan actividad antimicrobiana.  con esta medida se espera  lograr la prevención y el resguardo de la salud de la población ya que las presentaciones de ese tipo de medicamentos efectuadas por los laboratorios deberán mantener concordancia con la dosis, su intervalo y la duración del tratamiento.

El objetivo es que no sobren ni falten unidades en el tratamiento indicado. Reducir el despilfarro y disminuir la resistencia.

Siempre recordar que

•    los antibióticos sirven para tratar enfermedades causadas por bacterias;
•    los antibióticos no sirven para curar un resfrío o una gripe pues éstos últimos son causados por virus y no por bacterias;
•    los antibióticos sin indicación médica pueden hacer daño pues su uso inapropiado puede favorecer la aparición de bacterias resistentes a la medicación;
•    Los antibóticos no están exentos de producir efectos adversos o efectos perjudiciales sobre la salud como vómitos, diarrea, dolor abdominal y reacciones sobre la piel.
•    Los antibióticos deben ser recetados por un médico o un odontólogo y, por lo tanto, el farmacéutico debe solicitar, siempre y en todos los casos, la receta antes de dispensar el medicamento al paciente.
•    Cuando un profesional de la salud receta un antibiótico, siempre hay que respetar la dosis, la duración y el horario.
•    los antibióticos no deben ser compartidos
•    los tratamientos deben realizarse de manera completa sin guardar antibióticos para el futuro prevenir las infecciones con el lavado frecuente de manos, la aplicación de vacunas y con medidas de cuidado cuando se está en contacto con personas enfermas.



Fuentes Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), Ministerio de Salud de la Nación, ANMAT, Organización Mundial de la Salud (OMS)

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