Médicos de Mi Provinica. Dr. Juan Manuel Gregorio

30 de Agosto de 201809:35
Imagen. https://www.youtube.com/watch?v=IhnO8XX7Vd4
Juan Manuel Gregorio (96) es doctor en medicina, clínico y gastroenterólogo. Trabajó durante muchos años en el ámbito de la Agremiación Médica de Lanús. Fue docente universitario y profesor invitado en el hospital Johns Hopkins de Baltimore (EE.UU). Obtuvo el título de médico en 1948 y al año siguiente se caso con su actual mujer y tuvieron tres hijos. En 2005 publicó un libro llamado “La Observación en la Práctica Médica” y publica en drjuanmanuelgregorio.wordpress.com textos sobre la enfermedad celíaca y recetas sobre comidas permitidas.

Gregorio nació en Lanús el 21 de octubre de 1920. “Como decía Eladia Blázquez nací <en un barrio donde el lujo fue un albur>. Un Lanús con calles de barro, donde pasaban los carros con provisiones, la leche se entregaba a domicilio y el lechero ordeñaba la vaca ahí nomás y se viajaba en tranvía hasta la estación”.

Es hijo de Juan Alfonso Gregorio y María del Carmen Noya. “Fui el sexto hijo después de cinco hermanas. Mi padre era ferroviario, socialista y había heredado un conventillo. Estudié el 1º y 2º grado en la escuela primaria en la llamada Villa Juanita, de Lanús hoy número 6. Los grados siguientes en el colegio salesiano Santa Catalina de la calle Brasil y Piedras, en CABA. Recuerdo que antes de llegar al colegio pasaba por la casa del ex presidente el <peludo> Hipólito Irigoyen.[1]
Cursó el secundario en el Colegio Nacional Buenos Aires. “Éramos todos varones. Me recibí en 1940 e ingresé a la Facultad de Medicina. Por entonces, el rector era el doctor Nielsen, que enseñaba bilogía. También me gustó anatomía. Al lado de la morgue del hospital Fiorito, en Avellaneda, estaba la perrera, así que mientras practicábamos escuchábamos con nitidez el ladrido de los perros. El encargado de la morgue nos entregaba el mejor cadáver para practicar las disecciones. Por ese entonces me nombraron ayudante de la primera cátedra de anatomía. En tercer año el doctor Bernardo Houssay -(premio Nobel de Medicina en 1947)- seleccionó tras un exhaustivo examen a 20 alumnos y quedé dentro de ese selecto grupo. Houssay proveía los sapitos para los estudios de experimentación, porque estudiábamos la relación de la hipófisis con la diabetes. Supimos que un sapo macho al darlo vuelta y pasarle el dedo entre las patitas abraza al dedo”.

Por otra parte recuerda que en 1949 contrajo matrimonio “con mi querida compañera de toda mi vida y tuvimos tres hijos, uno médico, el otro veterinario y mi hija fonoaudióloga y maestra”.

¿Qué nos puede decir de su tesis doctoral?

En 1951 mi Tesis para el Doctorado se basó en un trabajo de investigación sobre la “Determinación del tiempo de retracción del coágulo por el método de John S. Hirschboeck. <Contribución al estudio de la hípercoagulabilidad sanguínea>. Lo que se llamaba el practicando lo hice en el Hospital Rawson, en el Hospital Melo de Remedios de Escalada y en las salas de emergencias de la Municipalidad de Lanús. En 1963, concurrí mediante invitación, al servicio de gastroenterología del hospital Johns Hopkins de Baltimore en EE.UU, cuyo titular era el profesor Hendrich. Allí conocí al doctor B. Crohn, a quien se debe el descubrimiento de la enfermedad enteritis regional, que lleva su nombre.

¿Además escribe?

En 2005, publiqué un libro con el título La Observación en la Práctica Médica. También en internet. En el sitito drjuanmanuelgregorio.wordpress.com hay textos sobre la enfermedad celíaca, diagnósticos y tratamientos e incluyo recetas de comidas permitidas. Además, recuerdos, anécdotas y fábulas que van de un cuento onírico a recuerdos de Canadá, pasando por reflexiones de un alma solitaria con otra de cuerpo entero.
¿Cómo desea culminar la entrevista?
Quiero marcar la importancia de haber concurrido casi cincuenta años a la Asociación Cristiana de Jóvenes, institución, en donde practiqué deportes y sobretodo tener a mi edad muchos y verdaderos amigos que muy pocos los tienen en esta hermosa etapa de la vida.
 
César Mc Coubrey
 
 

 

[1] A este ex presidente de la Nación se lo bautizó como “el peludo” por sus hábitos nocturnos y por salir poco de su casa de la calle Brasil, a la que sus adversarios de la época llamaban “la cueva”.

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